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Ago 25 2025

Ep. 137 – Último episodio

Hoy llegamos al final de este proyecto, con un último episodio que recoge toda la profundidad y razón de ser de la respiración en una sola palabra, spirare.

Conoceremos este vocablo griego descubriendo su significado e importancia.

Y al final, hacemos una meditación juntos para la auto bendición a través de la intuición, ¡no te la pierdas!



Hoy quiero que respiremos juntos.
No solo como un gesto mecánico, no solo como un “llenar y vaciar” los pulmones.
Quiero que respiremos como si cada inhalación fuese una bienvenida… y cada exhalación, un dejar ir.

Porque este es un episodio especial.
Es el último.
Y me gusta pensar que, en cierto modo, terminar algo también es una forma de exhalar.

Hace miles de años, en latín, existía un verbo: spirare.
Significa “respirar”. Tan simple… y tan inmenso.
De spirare nacen palabras como respiración, inspirar, espíritu, expirar. Y ahí está lo fascinante: en un mismo verbo late la acción de vivir… y la esencia de lo que nos anima.

Si lo miramos desde lo más obvio, spirare es el acto de inhalar y exhalar.
Es la base de la vida biológica, el intercambio de oxígeno y dióxido de carbono, ese milagro invisible que sucede unas 20 mil veces al día sin que lo pensemos.
Pero si lo miramos desde lo sutil… spirare es también dejarse tocar por algo más grande.
La inspiración no es solo aire que entra; también es una idea que nos visita.
El espíritu no es algo abstracto: es, en su raíz, ese aliento que nos mantiene vivos.

Esta relación entre respirar y sentir el alma no es nueva.
En Oriente, la respiración siempre estuvo unida a la práctica espiritual: el prana en la India, el qi en China, el ki en Japón… energía vital que viaja con cada aliento.
En el Antiguo Egipto, se consideraba un puente con lo divino.
En la tradición hebrea significaba a la vez “viento” y “espíritu”.
Y en la Biblia se dice que Dios sopló aliento de vida en Adán, y se convirtió en un ser viviente.

En Grecia, la palabra pneuma significaba “aire en movimiento”, pero también “alma”.
El diafragma, para ellos, no solo era un músculo: era un lugar de pensamiento y emoción.

Y en todas las culturas, la respiración ha sido más que fisiología:
un canal para conectar cuerpo, mente y algo que no siempre podemos nombrar, pero que sentimos cuando el mundo se detiene y todo lo que queda es el sonido del aire entrando y saliendo de nosotros.

Quizá por eso las prácticas de canto, oración y meditación siempre han estado tan ligadas a la respiración.
En la exhalación larga de un mantra, en el silencio después de una súplica, en la pausa entre dos respiraciones… ahí habita algo que no se puede enseñar, solo experimentar.

Y ahora, aquí, en este último episodio, me doy cuenta de que también mi voz, al igual que la respiración, ha sido un puente. Un puente entre mis pensamientos y tu escucha, entre mis experiencias y las tuyas, entre el momento en que pulsabas “play” y el instante en que mis palabras empezaban a fluir hacia ti.

Como en la respiración, hubo una inspiración —la idea de empezar este podcast—,
y ahora llega una expiración —dejarlo ir—.
No es un final triste, es un ciclo natural.
Todo lo vivo respira. Todo lo vivo, en algún momento, suelta el aire.

Así que hoy quiero dejarte una última práctica:
Cierra los ojos.
Inhala, sintiendo que el aire que entra es más que oxígeno: es presencia. Exhala, sintiendo que al soltar el aire, también sueltas el peso de lo innecesario.
Quédate un momento ahí, habitando el espacio entre una respiración y otra.
Ese lugar silencioso donde no hay prisa, ni pasado, ni futuro. Solo ser.

Ese… es el espíritu de spirare.

Gracias por inspirar conmigo todo este tiempo.
Por dejarme ser parte de tu respiración y de tu camino.
Hoy exhalo… pero sé que el aire siempre encuentra nuevos pulmones, nuevos oídos, nuevos corazones. Y quién sabe… tal vez, algún día, volvamos a inhalar juntos.

Meditación: Auto bendición a través de la intuición

MEDITACION INTUICION
  • Para abrir el espacio: siéntate con la espalda recta, coloca las manos en el mudra de plegaria y canta 3 veces Ong Namo Guru Dev Namo.
  • Postura: sentado en postura Fácil (Sukhasana), colocas los brazos en círculo por encima de la cabeza. Las palmas de las manos quedan hacia abajo, a 15 cm de ella. Las manos se separan entre sí unos 30 cm, y los dedos pulgares se separan del resto, cayendo relajados.
  • Respiración: fragmentada en 8 partes iguales para inhalar y exhalar, reteniendo 16 tiempos el aire fuera. Mentalmente repites el mantra Sa Ta Na Ma dos veces con la inhalación, 2 veces con la exhalación y 4 veces durante la retención.
  • Ojos: 1/10 parte abiertos.
  • Tiempo: 3 minutos en cada posición.
  • Para terminar: inhala profundo y sostén el aire unos segundos mientras estiras los brazos hacia arriba y hacia atrás, dejando caer la cabeza para mirar arriba. Exhala soltando los brazos y repite esta respiración dos veces más. Después relaja
  • .Para cerrar el espacio: recita el Eterno Sol “que el Eterno Sol te ilumine, el amor te rodee y la luz pura interior, guíe tu camino” y canta 3 veces Sat Nam.
Licencia de Creative Commons

Written by Prabhu Sangat

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